
Volver a lo esencial

Después de más de veinte años trabajando entre la informática, el turismo y el mundo de los negocios, llegó un momento en el que decidí cambiar de rumbo.
Soy informático y técnico en turismo, y durante más de dos décadas he trabajado en proyectos relacionados con la tecnología, el turismo y los negocios.
La tecnología siempre ha formado parte de mi vida. Crear herramientas, desarrollar proyectos y encontrar nuevas formas de conectar personas y servicios ha sido una parte importante de mi trayectoria.
Pero con el tiempo sentí la necesidad de cambiar de entorno y de ritmo. Decidí retirarme del mundo de los negocios y trasladarme al campo, buscando una forma de vida más sencilla, más real y mucho más conectada con la naturaleza.
Aprender de nuevo
En diciembre de 2024 compré una finca en Asturias.
No era agricultor. Tuve que empezar prácticamente desde cero: aprender a trabajar la tierra, entender los cultivos, conocer el agua, las estaciones, los tiempos de cada planta y todas esas pequeñas cosas que no aparecen en ningún manual.
La finca ya contaba con una plantación de arándanos y, poco a poco, fui descubriendo todo lo que existe detrás de algo tan sencillo como producir alimentos.
Cultivar no consiste solamente en obtener una cosecha. También significa aprender, observar, compartir conocimientos y cuidar el entorno que hace posible esa cosecha.
Y fue precisamente ahí donde empecé a plantearme algo.
Todo lo que tenemos a nuestro alrededor
Cuando empiezas a vivir más cerca del campo descubres rápidamente que alrededor existe una enorme cantidad de recursos que muchas veces permanecen desconectados.
Una persona tiene una cosecha de más. Otra necesita precisamente ese producto.
Alguien tiene unas herramientas que utiliza una vez al año. Otra persona necesita esas mismas herramientas.
Un agricultor sabe cómo resolver un problema que otro acaba de encontrarse.
Un ganadero conoce un oficio. Un artesano tiene una habilidad. Una persona dispone de maquinaria. Otra necesita realizar un trabajo concreto.
El problema muchas veces no es la falta de recursos. Es que no sabemos quién los tiene.
La tecnología para volver a conectar
Durante muchos años he trabajado precisamente con tecnología y sistemas para conectar personas, información y servicios.
Así que empecé a preguntarme si la tecnología podía servir también para algo mucho más cercano y sencillo: ayudarnos a aprovechar mejor lo que ya tenemos.
De esa idea nació Mercáu Circular.
¿Qué es Mercáu Circular?
Mercáu Circular es una aplicación creada para facilitar el intercambio directo entre personas y favorecer la circulación de productos, excedentes, cosechas y recursos dentro de las comunidades.
Un agricultor puede publicar una cosecha que quiere vender.
Una persona puede ofrecer los excedentes de su huerta.
Alguien puede encontrar productos producidos cerca de su casa.
También pueden surgir intercambios, colaboraciones, recomendaciones o simplemente contactos entre personas que tienen algo que ofrecer y otras que lo necesitan.
La idea es sencilla: hacer visible todo aquello que ya existe a nuestro alrededor.
Más que vender una cosecha
Mercáu Circular no quiere ser solamente un lugar donde publicar productos.
Queremos que también pueda convertirse en un espacio donde las personas puedan compartir sus experiencias, recomendar productos, dar su opinión y establecer relaciones de confianza.
Porque cuando compras directamente a quien produce algo, la relación no tiene por qué terminar con una venta.
Puedes contar cómo ha sido tu experiencia. Puedes recomendarlo a otra persona. Puedes hacer una sugerencia. Puedes volver a comprar. Puedes establecer una relación.
Ese feedback entre las personas también genera valor.
Con el tiempo, pequeñas interacciones pueden convertirse en relaciones, colaboraciones y nuevas oportunidades para quienes forman parte de una comunidad.
Los excedentes también tienen valor
Una de las ideas principales de Mercáu Circular es aprovechar mejor los excedentes.
Una cosecha no siempre se adapta a lo que necesitamos consumir en casa. A veces producimos más de lo previsto, tenemos fruta que no vamos a utilizar o disponemos de productos que pueden ser útiles para otras personas.
En lugar de dejar que esos excedentes se pierdan, podemos ponerlos en circulación.
Lo que para una persona es un excedente puede ser exactamente lo que otra estaba buscando.
Y lo mismo puede ocurrir con herramientas, conocimientos, recursos o capacidades.
Una comunidad se construye conectando personas
Mercáu Circular parte de una idea muy sencilla: una comunidad es más fuerte cuando las personas que la forman pueden encontrarse fácilmente.
Cuando sabemos quién produce cerca de nosotros.
Cuando podemos descubrir quién ofrece un determinado servicio.
Cuando podemos compartir una cosecha.
Cuando podemos recomendar a alguien que conocemos.
Cuando podemos aprender de quien tiene experiencia.
Cuando podemos ofrecer algo que a otra persona le resulta útil.
Son pequeñas conexiones que, juntas, pueden generar algo mucho más grande.
Empezamos en Asturias
Elegí Asturias como punto de partida porque es el lugar donde decidí comenzar esta nueva etapa de mi vida.
Sus pueblos, sus prados, sus montañas, sus bosques y su tradición agrícola y ganadera forman parte de un territorio donde todavía existe una relación muy cercana entre las personas, la producción local y el entorno.
Mercáu Circular nace aquí con la intención de crecer desde las comunidades locales y, con el tiempo, poder llegar a otros lugares.
La tecnología es solo la herramienta
Después de tantos años trabajando con tecnología, tengo claro que una aplicación por sí sola no cambia una comunidad.
Lo hacen las personas que la utilizan.
La tecnología simplemente puede facilitar que se encuentren.
Que una cosecha llegue a quien la necesita.
Que un excedente no termine desperdiciado.
Que una recomendación llegue a la persona adecuada.
Que un productor encuentre nuevos clientes.
Que dos personas que nunca se habrían conocido puedan empezar una relación.
Y que todo ese movimiento genere nuevas oportunidades dentro de la propia comunidad.
Volver a lo esencial
Después de muchos años entre ordenadores, empresas, proyectos y negocios, volver al campo me ha permitido descubrir el valor de muchas cosas que siempre estuvieron ahí.
Una cosecha.
Un vecino.
Una herramienta.
Un conocimiento.
Una recomendación.
Un intercambio.
Una conversación.
Mercáu Circular nace para ayudar a que todas esas cosas vuelvan a estar conectadas.
No se trata solamente de comprar y vender.
Se trata de aprovechar mejor lo que tenemos, dar valor a lo que producimos, compartir lo que sabemos y crear vínculos entre las personas.
Porque una comunidad no se construye solamente con grandes proyectos.
También se construye cada día, cuando una persona ayuda a otra.
Mercáu Circular es una herramienta para volver a encontrarnos con lo que tenemos cerca y descubrir todo lo que podemos hacer juntos.
